viernes, 28 de enero de 2011

ONCE....UNA VEZ...

"...I don´t know you, " ...No te conozco,
but i want you..." pero te deseo..."

Otra vez, después de mucho tiempo se juntaban los amigos....Otra vez quisiera el destino, de un modo clandestino...otra vez lograban detener el tiempo y el espacio con sigo..sus pupilas se encuentran y brillaban al unisono de nuevo....sus manos se agarraban y lograban que el invierno de entonces fuera eterno...

Sus rostros jóvenes se enrojecían por el frió de las calles cubiertas por rocío; ella no pudo reconocer un invierno tan imperceptible como ese; él no pudo recordar otro tan caminado como aquel. Sus miradas se fundían cuando se encontraban, envidia y asombro de los demás. Juventud incipiente de los dos, inmadurez, locura, vacaciones de una realidad agobiante para los dos, recreo del temor, recreo del sufrir, recreo del deber ser, recreo para lo racional, recreo para lo que fue y lo que vendría. Necesidad de ella de escapar, ansias y victoria de el de haber escapado.
No se conocían, pero desde hacía tiempo se habían buscado. Nunca se conocieron, se acompañaron, se acariciaron y supieron compatir sus silencios, sus errores, sus lamentos. Jamás terminaron de conocerse, había demasiado dolor para los dos, demasiada inmensidad entre los dos, demasiadas diferencias entre los dos.
Compartían el silencio, compartían estrellas y noches eternas, compatieron una necesidad, la de no estar solos y sentir acompañados sus corazones un invierno en el que todo podía ser. Compartian risas, tazas largas de café y el temor a quedarse solos.
Hubieron momentos en los que se amaron, intensidad dificil de no recordar. Acariciaron sus almas y se amaron con gran pasión; las paredes, los vidrios todo al rededor comenzaba a transpirar...

Recuerdo de lo que no pudo ser, recuerdo de lo que quedo, son sus canciones varias testimonio de aquellos momentos vividos.

El tiempo continuo, más inviernos pasaron por sus almanaques, los ojos de ella se llenaron de instantes, los suyos de preguntas y recuerdos inolvidables....
Ninguno supo cuando fue el último día de esos días, llegó como una vez llegó el comienzo abrazado de escarcha y perfume...termino cuando era tiempo de que las plantas sacaran su verde mas bonito y se brotaran de pequeñas y tímidas florcitas.
No hubo más llamadas, cada quien siguió su camino y se rodeó de personas muy diferentes y pudieron seguir por sendas muy opuestas.

Pasó un tiempo hasta que uno de los dos revolvió, preguntó, insistió, buscó, intentó; si intentó y encontró.

Pasan varios días, pasan años y entonces cuando uno llama el otro está ahí para escucharlo, para aconsejarlo. Recorren alegres algunas veces pasajes de aquel invierno inmomerable de los dos. Se encuentran en un café alejado del ruido y de la ciudad, se vuelven a mirar y se empiezan a conocer. Son grandes amigos, valió la pena haberse conocido. Se juntan y se confiesan los dos. lejos muy muy leos quedaron los encuentros amorosos que existieron entre los dos; ambos los recuerdan estupendos, pero eso ya no está, es lo único que no volvió y que no volverá a ser para ninguno nunca más. Él se lamenta en silencio y mira las pestañas de ella, ella mientras el se da vuelta y prepara más café ( ahora en su casa y no en una confitería de algún lugar) observa inmutable esa espalda de hombre que su ropa deja percibir.
Complicados están los dos, pero guardan esa complicidad, conservan esa complicidad que los hizo surgir una vez. Amigos intimos durante años y quien sabe si para siempre también.-

Bandeja de entrada de comentarios

Bandeja de entrada de comentarios